La producción local en el Valle

Este proyecto introduce el concepto de Jardín como objeto y artefacto, y de Arado como acción, mecanismo o herramienta de cultivo y cuidado. 

Y con este título quiero expresar como este proyecto introduce la idea de que la acción de arar un jardín se puede convertir en una oportunidad que tiene el potencial transformador de fomentar la experiencia de cuidar del verde, la tierra y del espíritu.

1. <<El hecho de que las personas quieran convertir un trozo de tierra en un Edén, evidencia la imperante necesidad del ser humano de encontrar serenidad y quietud.>>

En una videoconferencia presentada en el Jardín Botánico de Bogotá, del antropólogo y doctor en filosofía, Santiago Beruete, llamada El jardín como terapia filosófica, nos presenta la siguiente imagen, donde se ve a Adan, en una de las vidrieras de la catedral de Canterbury haciendo de hortolano, para expresarnos como puede existir una imagen universal sobre el cultivo de la tierra. Él nos presenta aquí la jardinería como el oficio mas antiguo de la cultura.

2. El emplazamiento de este proyecto nos transporta al Valle de Arán, un territorio pirenaico, geoformado por la cuenca del río Garona y sus afluentes. Un valle sinuoso que transporta el único curso fluvial del territorio catalán que desemboca en el Atlántico.

Este territorio se entiende como una parte de un sistema montañoso más complejo, que son los pirineos, que va a sufrir cambios en el futuro debido a las alteraciones que está generando el cambio climático.

Nos encontramos con un patrimonio arquitectónico románico muy característico, una tradición arraigada en el sector primario, con la explotación agrícola y ganadera tradicional, la explotación de bosques de producción de madera y por último y más importante una explotación de las laderas de las montañas para el turismo del esquí.

3. Este es el principal problema del valle, y es que la economía depende estructuralmente de una sola actividad económica, basada en la explotación de la estación de esquí de Baqueira, una actividad en un estado vulnerable debido al aumento de las temperaturas y a una clara insostenibilidad de sus infraestructuras.

Por eso el proyecto de jardines arados propone focalizar una propuesta local basada en la lectura del territorio para conseguir convertir esta económica del Valle estacional y lineal en algo circular a través de la conexión entre productores y consumidores y usando los recursos naturales y culturales del Valle para recuperar el sector primario y desestacionalizar la económica.

4. Volviendo un poco a la identidad, lo primero que hice es hacer una lectura sobre la identidad del territorio aranés. La tradición converge, en esta región, con la innovación, el desarrollo y la valentía de la gente que ha introducido inteligentemente ideas que han acabado convirtiéndose en parte de la cultura.

La sidra aranesa es un claro ejemplo. Hoy en día, esta bebida es un producto arraigado en la identidad de la zona, pero fue un alemán de Preetz, en 2012, que, al mudarse al Valle, introdujo la producción de sidra a través de la recuperación de manzanos viejos. Hoy en día la sidra es un producto identificativo y ya es tradición. Lo mismo ocurre con el caviar, el licor de cassis y otros productores locales.

Se puede decir, pues, que la identidad de un sitio es extremadamente cambiante. La tradición no es estática y, al igual que se esquilaban las ovejas para producir lana o se plantaban cebollas para cocinar la olla aranesa, hoy en día el carácter de este valle reside en la diversidad de todas las iniciativas que se han desarrollado a lo largo de los años.

Por eso, cualquier momento, es un eje transformador de identidad. Esa identidad es resiliente para acoger nuevas formas de producción resultado de las oportunidades que nos da el cambio climático para por ejemplo introducir cultivos en cotes altimétricas más altas, recuperar variedades tradicionales abandonades para revalorizar el sector y a su vez, soltar aquellas que quedan obsoletes o que son insostenibles como el turismo estacional del esquí.

En el valle, estos son muchos de los productores que generan esta riqueza productiva que, a su vez, establecen una clara identidad territorial.

5. Me puse en contacto con ellos y me ofrecieron participar en muchas de las actividades que desarrollan allí. Fuimos a acompañar a Eric, el único pastor con mas de 2000 ovejas que quedan en el valle y le acompañamos un trozo de su trayecto de trashumancia para ver la descarga de las ovejas. También Gerard, apicultor, productor de miel y funcionario del departamento de medio ambiente del Consell me dejó participar con ellos en la extracción de miel de sus colmenas. Fuimos a comer a locales tradicionales para que nos contaran cuales eran los ingredientes de cada plato, de donde provenían y que facilidades tenían de adquirirlos. Aquí os dejo algunas fotos.

Con este activo tradicional tan valioso, la necesidad forzosa de desestacionalizar la economía del valle, y la falta actual de capacidad del territorio de autoabastecerse de alimentos, enmarcan a este proyecto de Jardines Arados a investigar oportunidades de autarquía sostenible para conseguir esta economía circular a través de la recuperación del sector, introduciendo la experiencia de un JARDÍN al que hay que ARAR.

6. Durante la investigación y el análisis del territorio, se eligieron una serie de parámetros condicionales que son necesarios y a la vez decisivos para entender que lugares del valle tienen mejores condiciones para absorber las oportunidades y propuestas actuales y para el futuro.

Por un lado, para la introducción de unas nuevas formas de producción que hasta ahora no se habían desarrollado tradicionalmente en el valle por las condiciones actuales, como la vid, que busca subir de cota debido a las subidas de las temperaturas por el cambio climático se propone un territorio potencial para absorber estas migraciones de cultivos, por lo tanto se analiza dónde está el límite altimétrico marcado por la temperatura donde sería posible el desarrollo de esta agricultura, correspondiente a los 1.200m de altura.

Si vemos las temperaturas superficiales que pueden llegar a superar los 19-24ºC, en las laderas orientades a sur, que reciben una incidencia solar durante todo el año más alta.

Por otro lado, se han analizado las pendientes del territorio y existe una clara evidencia de que las parcelas con pendientes más bajas, que oscilan entre el 1, 5, 15, y 30% se sitúan siempre en el fondo del valle, a ambos lados de la cuenca fluvial.

VENTANAS DE OPORTUNIDAD

7. Junto con el parámetro limitante de las pendientes, y para aprovechar al máximo los terrenos favorables para acoger nuevos cultivos como a recuperar los abandonados, se añade la capa superpuesta de las parcelas agrícolas en desuso.

La suma de factores evidencia una clara posibilidad de usar estos terrenos por debajo de los 1.200m donde se pueden abrir ventanas de oportunidad tanto en el bajo como en el alto Arán.

8. El proyecto del Jardín Arado es el emplazamiento perfecto para acoger un sistema y crear una infraestructura de itinerarios a través de los campos recuperados para generar recorridos de divulgación para los eventos. Aparecen además refugios o elementos de descanso, por ejemplo, que permitan organizar jornadas de esquilada de la oveja o visita a los establos del caballo pirenaico.

Además, se organizarán eventos y mercados de demostración sobre el manejo del ganado y la preparación de embutidos locales, así como comidas populares. También se llevarán a cabo jornadas técnicas sobre naturaleza, agricultura y turismo, junto con demostraciones relacionadas con la madera. Esta propuesta busca enriquecer la experiencia de todos y fomentar un vínculo más fuerte con el entorno.

9. La Infraestructura propuesta, se basa en desarrollar un camino Reiau secundario, que va generando recorridos a través de las parcelas recuperadaas donde se genera este nuevo sistema productivo. Estos caminos cruzan los barrancos existentes y la cuenca fluvial donde aparecerán nuevos pasos y puentes inundables en el Garona que se podrán cruzar durante las épocas más secas.

10. En la ladera orientada a sur es donde se propone establecer este parque agrario donde se desarrollan la recuperación de las variedades ancestrales. En las parcelas con pendientes más suaves, se cultivan algunas variedades que están por recuperar, como la patata de Arrés, o el guisante de Bausán,.. también se establecen variedades que están recuperadas pero que hay que seguir luchando para que sean reconocidas como la mongeta de Bossost. Estas tres variedades se cultivan de forma rotativa ya que mejora la fertilidad del suelo y reduce plagas y enfermedades. El año 1; se plantan patatas que son exigente en nutrientes y agotan el suelo, al año siguiente, el guisante y al siguiente la judía, estas dos leguminosas, ayudan a fijar nitrógeno en el suelo a través de simbiosis con bacterias en sus raíces, mejorando la fertilidad para el siguiente cultivo y empezar de nuevo con la patata. 

Otras parcelas con más pendiente serán destinadas al cultivo de la grosella negra para la producción del licor de cassis, y a plantación de manzanos, para la sidra.

En la parte baja de la ribera, se plantan los fresnos, chopos y tilos para la producción de madera y se recupera el paisaje silvopastoral.

11. Las cabañas se rehabilitan para la explotación ganadera, para alojamiento y para generar actividades relacionades con el sistema del Jardín.

Aparecen refugios para el engorde de cerdos, que se producirá de marzo a diciembre, con una cabaña para albergar unos 20/25 cerdos cada año. Se reactivan los prados herbáceos para la explotación de la Vaca Bruna o el caballo pirenaico, y aparecen refugios de montaña para los animales de estas explotaciones.

Es importante rotar a los animales para evitar el sobrepastoreo y asegurar la regeneración de la vegetación. 

En algunas parcelas se reservan para la apicultura y producción de miel con abejas y prados del pirineo catalán.

12. Estas secciones muestran la sucesión de actividades y como interactúan los caminos existentes y los nuevos. Se propone la creación y recuperación de cuentas verdes a lo largo de los recorridos. Y se mejora la accesibilidad en los caminos de montaña existentes.

En los taludes existentes se propone la mejora de la biodiversidad a través de la plantación de especies de los hábitats autóctonos, relacionados con el sotobosque de los bosques mixtos.

En la zona del parque de ribera, se generan unes terrazas que van fluyendo hacia el rio, generades por taludes de fajinas vives y estacas.

13. La nueva concepción de turismo visitante, que esta región puede desarrollar, es un eje transformador de paisaje como terapia.

El turismo es la clave para resolver el presente, ya que tiene la potencia suficiente para ser un motor de cambio, y sea como sea, es imparable. Teniendo en cuenta de que es nuestro pilar económico inevitable, trabajemos en que sea sano y positivo.

A través de la participación activa en la creación y mantenimiento de este jardín agrario participativo, se impulsa una economía circular, se revitalizan las tradiciones culturales y se estrechan los vínculos de una nueva economía circular. 

Este proyecto no solo propone una regeneración ambiental, sino también un renacimiento de la comunitario, demostrando que el trabajo colectivo en torno a la tierra puede generar un impacto positivo duradero en el entorno y mejorar la calidad de vida de las personas.

Jardines Arados representa, en esencia, una invitación a transformar la relación entre la tierra, los habitantes y los visitantes, promoviendo un modelo de desarrollo que equilibra, cultura y participación comunitaria, en un esfuerzo compartido para crear paisajes vivos que cultivan tanto la tierra como el espíritu.

14. Esta cita del libro de ‘Agua y jabón’ para mi resume este proyecto en 3 frases.

La lana y el vino también tienen algo en común: el terruño. Ambos productos hablan de geografía, esfuerzo, ingenio. Ambos son la suma de la generosidad de la naturaleza y la afinación del hombre. La lana, como el vino, tiene personalidad

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